1.07.2009

El Hospital. Parte IV

Se oyó un: uuuuuuuuuuuuggghh repentinamente cerca. Elvira giró la linterna todo lo rápido que pudo y en la esquina del pasillo distribuidor lo vio. Era un hombre gordo, calvo y que vestía una bata de hospital. Las miraba y resoplaba con los ojos inyectados en sangre. Elvira levantó el arma y comenzó a apuntar cuidadosamente. El ser comenzó a avanzar hacia ellas a una velocidad nada desdeñable. Rebe abrió fuego sin pensárselo, siempre había sido así de impulsiva. La bala de Rebeca atravesó al ser desde el esternón hasta la espalda. Se detuvo un momento mientras una sustancia negra goteaba del agujero. Siguió avanzando.
Elvira frunció el entrecejo intentando calibrar el disparo. El zeta seguía avanzando, ya lo tenían casi encima, era un disparo seguro. Disparo.
El hombre gordo cayó al suelo con la tapa de los sesos levantada.
Los disparos habían sido como el campanazo de salida para una competición de gemidos y golpes. Todo el hospital se había convertido en un hervidero de gritos y pasos. Las dos estaban paralizadas. Elvira volvió a levantar la linterna justo a tiempo de ver a una mujer de mediana edad sin un brazo avanzando silenciosamente hacia ellas. Estaba a tres metros y gemía de desesperación por no poder acercarse más rápido.
Rebe volvió a disparar sin apuntar, pero esta vez tuvo más suerte. El disparo sonó como un cañonazo en la oscuridad y la cabeza de la mujer estalló salpicando de sangre las paredes.
Elvira estaba empezando a hiperventilar. Una tromba de ruido se abalanzaba por las escaleras por las que habían bajado. El haz de luz se movió y observaron como un amasijo de carne que resulto ser un pequeño hombre caía partiéndose brazos y costillas. Sin embargo se levantó impertérrito y les enseñó los dientes. Señal inequívoca. Esta vez Rebeca apuntó y Elvira hizo fuego. El disparo le destrozó la rodilla haciéndolo caer de rodillas. La bala de Rebe terminó el trabajo rápidamente. Los golpes comenzaron a sonar más cerca y Elvira respiraba cada vez más rápidamente hasta que se dobló sobre sí misma y vomitó en el suelo1.

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