1.21.2009

La Guerra (Rusia).

El caza vibraba como si lo estuviera agitando una mano gigante. De vez en cuando llegaba por la radio alguna orden o un cruce de transferencias. El viejísimo MIR no era un aparato que se encontrara en condiciones de realizar aquellas operaciones, pero desde que el mundo se fue a la mierda, la fuerza area rusa estaba utilizandolo todo. Y todo es todo.
El museo de la guerra de Volvogrado había sido saqueado y ahora en el cuartel tenían unos obsoletos T-60 patrullando.
Un poco a la izquierda apareció la ciudad de Volgodonsk y el copiloto indicó un leve giró de cinco grados.
La formación de combate estaba compuesta por cinco aviones, dos escoltas como el suyo y tres
TU-60...no todo iba a ser prehistorico.
Comenzaron a hacerse visibles las pequeñas manchas blancas de los barrios residenciales de la ciudad. Al norte estaba la zona industrial, luego el rio y luego Solnoskaya, otra ciudad.
-En posición de fuego en treinta segundos.
Tiró de los mandos del MIR y el aparato ascendió dejando que los superbombarderos se colocaran debajo. No sabía quien había mandado esa formación, pero él estaba totalmente seguro de que los zombies no lo atacarían desde arriba.
A la derecha y al norte de Volgodonsk uno de los cientos de lagos del Volga controlaba la afluencia de zetas. Parecía que a aquellos bichos evitaban el agua cuando andaban y bordeaban el rio internandose en la ciudad.
Los TU-60 abrieron sus compuertas de panza y comenzó a llover sobre la ciudad.

Tras seis pasadas la urbe era poco más que una parrilla requemada y miles de cadaveres calcinados la poblaban. En los últimos diez días la horda Z de Moscú y la Georgia y Azerbaiyán estaban confluyendo en los alrededores y la fuerza aérea tenía que dispersar la amigable reunión de aproximadamente dos millones de muertos. Era increible el poder disuasorio de 120 toneladas de munición incendiaria.
-Volvemos a la base.-Hizo un luping y el mundo giró...otra vez.

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